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1. MAGIS: una propuesta de formación integral 2. Los núcleos de las etapas intensivas |
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A. Sugerencias para el tiempo extensivo B. Experiencia de EE.EE en los participantes C. Pautas para el Mapa Apostólico D.Misión del Responsable Nacional E. Rol del Tutor F. Guía para l arealización de la ficha de lectura G. Guía para la realización de la Reseña H. Guión para el trabajo final de cada etapa. |
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1. MAGIS: una propuesta de formación integral: Magis no es un curso, ni tampoco una serie de momentos puntuales y aislados. Es un programa, hecho de etapas intensivas y extensivas, que busca dar al participante la oportunidad de integrar en su vida las cuatro dimensiones de la formación igneciana; la espiritual, la intelectual, la comunitaria, la apostólica. Por esto, es imprescindible que los participantes tomen conciencia de que se han comprometido en un proceso que dura tres años y medio, que abarca todas las dimensiones de su vida humana y de fe.
2. Los núcleos de las etapas intensivas: Toda primera etapa intensiva se centra en la Cristología. Ahí está su núcleo fuerte, el centro vital al cual todo apunta. Sin embargo, se hace todo un camino para llegar a los cinco días de reflexión y estudio sobre el misterio de Jesucristo, que consiste en un día de reactualización de la vivencia de Ejercicios, dos días sobre la Biblia y Ejercicios, dos días de Antropología y dos días de análisis de la realidad. La segunda etapa intensiva está centrada sobre el misterio de la Iglesia como comunidad de bautizados que siguen a Jesucristo. Por eso, además de bloque principal de Eclesiología, hay igualmente un día inicial sobre la segunda semana de los Ejercicios, un bloque de Moral Fundamental y otro de Sacramentos (Reconciliación y Eucaristía) . La tercera etapa intensiva está volcada sobre la espiritualidad laical: el lugar, identidad, vocación y misión del cristiano laico en la Iglesia. Está compuesto, por lo tanto, de un día sobre las Reglas de Discernimiento de los Ejercicios, un bloque de teología del pueblo de Dios y misión de los laicos, uno de fe u política, otro sobre sexualidad, matrimonio y familia y otro de discernimiento socio-político y misión. 3. El enlace con la etapa extensiva: Las etapas intensivas, que describimos arriba, no son conjuntos independientes que empiezan y terminan en sí mismas. Son el lanzamiento de un proceso que se va a extender a lo largo de cada año. Los participantes que han sido introducidos a los contenidos de las etapas intensivas, tienen que profundizarlos, estudiarlos más a fondo, asimilarlos con todo su ser. Y esto no solamente en términos de estudio intelectual, sino también en su vivencia espiritual, comunitaria y apostólica. Cada uno de los participantes lleva consigo una pequeña bibliografía sobre los temas presentados. Es muy importante que los tutores lo estimulen y lo acompañen para que realmente cumplan con su compromiso de estudio de un promedio de cinco horas semanales y que tengan realmente un contacto periódico y frecuente con ellos, de forma que les puedan ayudar a la asimilación de los contenidos a lo largo del año. Es importante que los tutores tomen conciencia de que no se trata de hacerles asimilar contenidos aislados el uno del otro, sino de ayudarles a integrar en su estudio esos contenidos. Contenidos que iluminan mejor su comprensión de ese misterio central de Jesucristo que debe ser siempre más la razón de ser de sus vidas. Los participantes tienen que presentar dos trabajos a la coordinación del programa: 1) El primero , a mitad de cada etapa extensiva, es una reseña (3 ó 4 páginas) sobre uno de los títulos centrales propuestos en la bibliografía; 2) El segundo, al final de cada etapa, es un pequeño ensayo de 10 a 20 páginas sobre un tema central (Cristología, Eclesiología y Espiritualidad laical), que deben elegir con la ayuda del responsable nacional y del tutor. 4. La integración del estudio con las otras dimensiones: El seguimiento de Jesús tiene que convertirse en una actitud personal más que en una categoría teológica aprendida solamente de forma racional, y para esto es imprescindible, al lado del estudio serio y formal, una interacción con otras dimensiones de la vida y de la formación. Para eso, invitamos a los responsables nacionales, acompañantes espirituales y tutores a mirar con especial cariño la formación espiritual de los participantes que tienen a su cargo, ya que esa formación se debe dar concretamente en sus propios países. Notamos que la experiencia de Ejercicios que tienen los que llegan a la primera etapa es algo desigual y no equilibrada. Como uno de los objetivos centrales del programa es que los participantes puedan llegar al final de él habiendo pasado por la experiencia completa de los Ejercicios, nos parece importante que presten especial atención a cómo esto puede darse.
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